Décadas después de su muerte miles de manifestantes siguen reclamando el derecho a decidir su libertad. Como respuesta el mismo argumentario. La constitución no lo permite. La legalidad, antes y ahora.
A los herederos ideólogos de aquellos se les han unidos los herederos que por aquel entonces reclamaron un derecho a decidir. Ahora unidos se hacen fuertes en una consigna autoritaria: ellos son los que deciden sobre otros. ¿Cómo son los que tienen miedo a las urnas? Miserables.